Un retrato es una conversación silenciosa.
Es una pausa en el tiempo, una forma de mirarte y reconocerte, de inmortalizar quién sos hoy, en este momento de tu vida.
No necesitás experiencia frente a cámara. No tenés que “saber posar” ni preocuparte por cómo salir. Mi trabajo es acompañarte y guiarte en cada detalle: desde el vestuario que mejor te represente, hasta el posado, los gestos y las expresiones. Paso a paso, con calma, para que te sientas cómoda, segura y auténtica.
Cada sesión es un espacio de conexión. Me interesa conocerte, escuchar tu historia y captar tu esencia. Que el retrato no solo se vea lindo, sino que se sienta verdadero. Que cuando lo mires, te reconozcas.
Mi objetivo es que vivas una experiencia, no solo una sesión de fotos.
Crear imágenes que hablen de vos, de tu fuerza, de tu sensibilidad, de tu momento. Retratos que perduren y que, con el tiempo, sigan emocionándote.








